Cerca de mil 300 agentes de paz formados
Trabajan por la paz de Irapuato y de sus familias
Irapuato, Gto.- a 15 de diciembre del 2025.- Construir una paz duradera es uno de los
objetivos primordiales del Gobierno de Irapuato, por ello, se trabaja de la mano con la
ciudadanía a través del taller ‘Reconstruyendo mi paz interior para ser un agente de paz’, cuyo
propósito es acompañar a las y los participantes en la sanación de heridas emocionales, como
la pérdida de un ser querido.
La presidenta municipal, Lorena Alfaro García, resaltó la importancia de este programa, al
señalar que desde hace más de cuatro años su Administración asumió el compromiso de ser
un gobierno cercano, humano, sensible y de puertas abiertas, que coloca a la ciudadanía en el
centro de la atención.
“Hoy hemos sido testigos, una y otra vez, del gran trabajo que se realiza para generar
participación ciudadana y promover actividades que nos motivan a ser agentes de cambio y
agentes de paz. Vamos por un Instituto Ciudadano por la Paz, único a nivel nacional, que
permita que, aun cuando ya no estemos en el Gobierno, estas acciones continúen de la mano
de la sociedad civil organizada y que nuestro Irapuato pueda salir de la situación que hoy
vivimos”, destacó.
Gema Catalina Rico Lemus, capacitadora del taller ‘Reconstruyendo mi paz interior’, reconoció
que Irapuato es el primer municipio del país en impulsar acciones de este tipo, las cuales están
transformando a las personas y fortaleciendo a las familias para contribuir a la disminución de
la violencia en Irapuato, Guanajuato y México.
“Este proyecto de reconstrucción de la paz interior para formar agentes de paz nació en
Irapuato. Siéntanse orgullosos, porque organismos internacionales están volteando a ver el
trabajo que se realiza en la ciudad, que hoy suma cerca de mil 300 agentes de paz formados”,
mencionó.
Joaquín Martínez, participante del taller, agradeció la existencia de este tipo de oportunidades,
pues aseguró que ser parte del proyecto le salvó la vida. Tras la pérdida de sus abuelos,
explicó que no encontraba consuelo ni rumbo; sin embargo, después de tomar el taller, logró
cambiar su forma de pensar y salir adelante.
“Este tipo de cursos nos ayuda a reconocer, aceptar, sobrellevar y compartir, y sobre todo, a
ser mejores personas”, concluyó.